viernes, 13 de agosto de 2021

Castilla desconocida y silenciosa

Esto de irse de vacaciones tiene algunos inconvenientes. Las aglomeraciones, el ruido... Pero hay lugares libres de ello, sitios tranquilos con comida buena, cielos azules adornados por nubes blancas, temperaturas aceptables... Como se ve estoy hablando de Castilla la Vieja, y sin moverte de casa puedes ver lo que allí se cuece mirando las siguientes fotos:

Paseo por Castilla durante este verano.

Si, además, quieres leer alguna novela de aventuras variadas a la sombra de un árbol, mira AQUÍ y elige. Las hay históricas, contemporáneas...

 


martes, 4 de mayo de 2021

Baja un libro gratis

 Este, novela de aventuras (y de risa) en el que los animales tienen un papel preponderante:

Para conseguirla (desde hoy hasta el sábado), usa este enlace. Verás cómo está gratis:

https://www.amazon.es/dp/B08B42PRYH

El martes que viene, otro libro, y el siguiente, otro..., y así durante siete u ocho semanas. Hasta que llegue el verano, que esto sí que es regalar libros, y no lo que hace el gobierno.


miércoles, 20 de enero de 2021

Edad de las tinieblas

 


Juan Evangelista (niño diablo, hijo del cometa y lobo solitario) es un personaje de ficción, pero un personaje de ficción que ha dado mucho de sí. Nacido en Ciudad Rodrigo (provincia de Salamanca) en el curso de 1680, durante el declinar del poderío español en el Orbis Terrarum, debido a sus peculiaridades jugó poco en las calles de su ciudad pues sus padres y nodrizas tuvieron buenas razones para evitarlo, aunque tuvo a su disposición la huerta llena de frutales que, velada por altas paredes de piedra, se encontraba tras la mansión de sus ilustres antecesores. ¡Qué largos tiempos aquellos de su infancia!

Oculto de sus semejantes, que querían matarlo (niño diablo), habitó una granja de las proximidades, luego otra…, para acabar haciéndolo en el portugués valle del Lobo, en donde debido a guerras y otras circunstancias acabó en una cueva, sí, pero qué cueva…: un paraíso. Allí conoció los campos, los bosques, los animales, tanto los salvajes como los domésticos, e incluso a Silvestre, el niño salvaje, único amigo que tuvo durante su infancia.

Habían pasado cuarenta años desde que nació (estamos en 1720), pero él tenía diez…

Después murieron sus padres (cuando tenía catorce o quince), pero lejos de quedar en el desamparo, fue recogido por la marquesa de los ojos violetas (su tía), aunque al principio hubiera de trabajar como porquero, y más tarde, cuando esta señora se fue de este mundo y le dejó rico, realizó la arriesgada excursión que había de conducirle al convento de Úbeda, en donde lejos de ordenarse con las órdenes mayores, aprendió los secretos del latín, de la música y el encubrimiento, la forma de evitar las tempestades, los entresijos de la fabricación del queso…

Y basta. ¿Finaliza esto aquí? Ni muchísimo menos, pues la vida de este personaje se prolonga hasta nuestros días. ¿Cómo? Como la de cualquier otro, aunque no todos tengamos el metabolismo tan alterado que cumplamos un año cada cuatro, lo que haría de la nuestra una extraña vida que pocos serían capaces de sobrellevar. Juan Evangelista, por fortuna, tenía tan buen humor, y eran tales sus ansias de vivir que…

 


No digo más. El que quiera enterarse de lo que sucedió tiene que ir a esta página, en la que puede descargar libremente (en mobi, epub o pdf) el compendio de sus hazañas, la primera parte de su larga vida, la EDAD DE LAS TINIEBLAS.

 

Nota final: en esa misma página pueden descargar otros dos libros, pero no digo cuáles. El que quiera enterarse, que lo mire. Es todo gratis y está a disposición de cualquiera.

 

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Y hablando de novelas de aventuras, le apuesto lo que quiera a que usted no conoce ESTAS. Una pena, porque se iba a divertir bastante.

También tengo en cartera cosas más inmediatas, como estas fotos de las que le gustan a todo el mundo, y no lo digo en broma.

O también, ¿sabe usted hacer gazpacho? Por razones de supervivencia debería aprender cuanto antes, como se puede deducir de ESTO OTRO.

 

 

viernes, 4 de diciembre de 2020

Calamares de guadañeta

La guadañeta es el arte de pesca para coger calamares o cefalópodos en general. Los que venden en la plazas y pescaderías se reconocen porque parecen estar vivos, respirar, cambiar de color... Como es lógico, son más caros que los de arrastre (pescados con redes de arrastre), y no digamos los congelados, pero es que los que digo son frescos de verdad.

 


Lo más fácil es hacerlos en una sartén. Se les quita la concha que tienen dentro, se lavan un poco, y si no se es muy escrupuloso, se dejan sin limpiar. Enteros, tal cual, se colocan sobre la sartén caliente con un poco de aceite (saltarán, luego hay que prevenir una tapa) y se dejan a fuego mediano unos diez minutos. A continuación se les da la vuelta, se añade vino blanco, un poco  más de aceite, y se les mantiene allí otros diez minutos. Quedarán como los de la foto.

Y ya está, no hay más. A continuación se comen, mejor calientes y recién hechos, y al acabar se rebaña con pan el líquido que han soltado (aceite más vino más su propia agua).

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También puede ver FOTOS QUE LE GUSTAN A TODO EL MUNDO, PAISAJES ESPAÑOLES y un surtido de NOVELAS DE AVENTURAS.

martes, 10 de noviembre de 2020

¡Mira que era listo Benito Jerónimo Feijóo...!

     


    Este señor vivió durante la primera mitad del siglo XVIII y fue uno de los primeros revoltosos españoles en lo que toca a desmontar la filosofía escolástica, es decir, todas las tonterías (creencias, supersticiones, etc.) que estaban en boga en aquella época y todo el mundo creía a pies juntillas. Fue un enciclopedista, por lo tanto, o lo que es lo mismo, en tales tiempos un revolucionario, aparte de un erudito de verdad; es definitiva, uno de los primeros sabios españoles de la edad moderna.

   ¿Y qué decía? Pues decía de todo. Escribió dos libros monumentales sobre los asuntos más diversos, el Teatro Crítico y las Cartas Eruditas, en los que sacó el hacha y no dejó títere con cabeza. Por ejemplo, lo que entre otras muchísimas cosas nos dejó acerca del oficio de escribir:

    A un espíritu que Dios hizo para ello ―para escribir con soltura, se refiere―, espontáneamente se le presentan el orden y distribución que debe dar a la materia sobre la que quiere escribir: la encadenación más oportuna de las cláusulas; la cadencia más airosa de los períodos; las voces más propias; las expresiones más vivas; las figuras más bellas. Es una especie de instinto lo que en esto dirige el entendimiento.

    Esto es expresarse, ir al grano y dejarse de perífrasis, y no lo que se hace ahora.

    Pero esperen, que aún dice más. Escuchen:

    La gala de las expresiones, la agudeza de los conceptos, la hermosura de las figuras, la majestad de las sentencias…, las ha de hallar cada uno en el fondo de su propio talento. Si ahí no las encuentra, no las busque en otra parte. Ahí están depositadas las semillas de esas flores, y ese es el terreno donde han de brotar, sin otro influjo que el que, acalorada del asunto, les da la imaginación.


Han pasado tres siglos, pero a juzgar por lo que se puede leer en las novedades editoriales... ni caso. Aquí seguimos con las monsergas, los latiguillos, los lugares comunes, las frases hechas, las tonteriucas..., y el dinero, sí, el dinero, la locomotora que pasa por encima de cualquier otra razón. 

    Pero vamos a dejarnos de desgracias y hablar de cosas divertidas: ¿quieres ver fotos como no las hace nadie?: ESTAS. ¿Quieres ver cómo es España en la actualidad?: AQUÍ. ¿Quieres leer GRATIS novelas de aventuras de las que ya no se escriben, como El notario de Liébana, la Edad de la tinieblas y alguna otra?: Entra AQUÍ y descarga las que quieras. (Tranquilo, que las he escrito yo y nadie te va a decir nada.) Y por último: ¿quieres aprender a cocinar, a escribir, a hacer fotos en blanco y negro como las de los viejos tiempos, etc., etc., etc.? Pues entonces tienes que ir a ESTE SITIO

    Y no digo más. Otro día.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Datos científicos sobre cocina española

 

Como es sabido, tengo entre manos un montonazo de datos fidedignos sobre este asunto tan llevado y traído de la cocina española, o lo que es lo mismo, la comida española. Por ejemplo, tengo una página en la que pueden verse multitud de recetas, muchas con fotos, en las que se explica prácticamente todo. Desde cómo se hacen los caldos o salsas madres hasta el procedimiento para confeccionar un cocido español, ya sea castellano, madrileño, lebaniego, maragato, de cura (etc., etc., etc.), incluido cómo se sirve. Es decir, se habla de todo, comenzando por el fundamento. ¿Y cuál es el fundamento, el de la cocina española al menos? Muy sencillo: mucha cebolla. 

Las fotos que se ven ahí a veces son normales, pero otras no. Por ejemplo, la que va a continuación. ¿Qué es esto?

(Ogro de pisto en el fondo de un cuenco) 

La dirección de la página de marras es ESTA.
 

Y, paralelamente a ello, también he escrito (en realidad lo que he hecho ha sido ordenarlo y poner cada cosa en su sitio, porque escrito ya estaba) un libro en el que se detalla aún más esta cuestión. El libro es este: si lo quiere ver de verdad, haga clic en la tapa.


 

 

Y para no dejarnos nada en el tintero, diré que quien quiera ver fotos de este país, pero fotos en serio, no como las que hay por ahí, tiene que IR A ESTE SITIO, o a ESTE OTRO.

Y si de lo que se trata es de ponerse a leer NOVELAS DE AVENTURAS...


domingo, 23 de agosto de 2020

Cómo comenzar una narración


Este es un trozo de uno de mis libros (un poco atrevido, es verdad, pues pretende dar ideas acerca de cómo se escribe, eso tan particular), en el que se habla de las maneras de comenzar un libro, el primer párrafo, que es importante porque como no esté todo lo bien que al lector le gustaría... no sigue.
Bueno, el trozo en cuestión comienza así:

Formas de comenzar una novela
El comienzo de una narración, los primeros párrafos, la primera página, son especialmente significativos a la hora de llamar la atención del lector. Si este lee unas líneas —y va a ser lo primero que haga— y no le gustan, no encienden la lucecita que todos tenemos en el cerebro, resultará difícil que se interese en lo que sigue.
Hay infinidad de maneras de comenzar una relación de hechos. Por ejemplo, si quieres que tu novela sea una novela kleenex, comienza de la siguiente manera:

Suena el despertador. La chica se levanta de la cama, y sin pensar en nada se mete en la ducha.
(Luego, una vez duchada, se puede hablar de la ropa que se pone, o incluso de la marca del maquillaje…, ja ja.)

Lo anterior es una broma, pero hay multitud de narraciones (del género rosa sobre todo, aunque también de otros géneros) que comienzan con esta retahíla u otra muy parecida.

[Al margen: Estos libros suelen ser fruto de negros que trabajan para empresas dedicadas a colocar en el mercado novelas casi idénticas a un ritmo acelerado; una cada quince días y a veces una por semana (o más)].

Dejándonos de comentarios, más si son risibles, podríamos establecer dos categorías en esto de los comienzos de un libro: la forma brusca y la forma reposada.
Formas bruscas hay muchas, como la que supondría comenzar narrando una estampida de bisontes que se lleva un campamento por delante. El polvo que se arremolina sobre la llanura, la gente que grita y huye, los carros que se vuelcan…

Ejemplos de inicio de una novela
Ejemplo de comienzo catastrófico

El tren sale del túnel. Ante él se presenta el larguísimo puente de hierro que ha de recorrer. Mientras los pasajeros duermen ajenos al peligro, la resoplante locomotora avanza imparable sobre los raíles…, pero he aquí que una mano asesina ha dispuesto las cosas de otra manera. En mitad del recorrido, cuando el convoy se cierne sobre la parte más alta de la estructura, la vía férrea, suelta de sus soportes, cede ante el peso y la enorme máquina se precipita hacia el abismo arrastrando buena parte de los vagones. […]

Este es el patrón que se podría llamar de catástrofe ferroviaria o catástrofe a secas, que en sus diversas variantes (guerra nuclear, terremoto, incendio de una ciudad, etc.), es muy utilizado para llamar la atención del lector.

Comenzar de manera apacible es la alternativa, modo que suele adoptar formas descriptivas, por lo general de escenarios, es decir, paisajes, a veces con énfasis en la meteorología. En este caso las oraciones serán más largas, como en,

En la tarde del 2 de octubre de 1823 un anciano bajaba con paso tan precipitado como inseguro por las afueras de la puerta de Toledo en dirección al puente del mismo nombre. Llovía menudamente, pero sin cesar, según la usanza del hermoso cielo de Madrid cuando se enturbia, y la ronda podía competir en lodos con su vecino Manzanares, el cual, hinchándose como la madera cuando se moja, extendía su saliva fangosa por gran parte del cauce que le permiten los inviernos.

(Este es el comienzo de uno de los libros clave de la literatura española: uno de los Episodios Nacionales, el que se llama El terror de 1824, de don Benito Pérez-Galdós.)

O bien (parecido al anterior):
Una gélida y lluviosa tarde de noviembre de no hace muchos años, envuelta en una gabardina y protegida por un paraguas de colores, entre las parpadeantes luces de los escaparates, la gente que se cruza y el rumor de los coches, con decisión desciende una figura por la madrileña calle del Marqués de Urquijo. Es una mujer a la que no estorba la lluvia, casi ni la advierte, pues tiene otros planes. Cruza las bocacalles sin prestar atención y algún coche toca la bocina. Ella va contenta y ríe, y mientras camina, que incluso parece hacerlo a saltitos, por dentro tararea una canción…

Paisaje a secas
No hay necesidad de hacer intervenir a nadie, sino que se puede comenzar por un simple panorama, como en,

Este libro no comienza con una catástrofe ferroviaria, sino en el mayor de los sosiegos. Comienza en el campo, que no es mal lugar para hacerlo, durante el final de un verano que transcurre en una llanura cerealista.
Aquí y allá hay eras, peñas, grupos de árboles, álamos, pinos, y no se ve ni una tapia ni un poste de la luz. En el horizonte, entre la neblina de la tarde templada, se vislumbran unas montañas difusas, pero están muy lejos.
El cielo es azul por entero, de un color profundo en el cenit, y el vientecillo que llega desde la izquierda mece las hierbas, casi todas pajizas Es un viento del este que a pocos estorba […]

Paisaje con personajes
También se puede hacer transitar a los personajes por la pantalla que hace las veces de percepción del lector:

Por la linde del bosque, evitando las cenagosas orillas del lago, transita lejano un grupo de seres peludos y encorvados. Su caminar es torpe e inseguro, pero a veces algo llama su atención, pues se detienen, y tan pronto hozan el suelo levantando polvo como dirigen su mirada hacia lo alto mientras gruñen sordamente, gruñidos que se convierten en chasqueados aullidos que obligan a levantar el vuelo a grupos de pájaros negros. Los pájaros revolotean caprichosamente sobre las copas de los árboles antes de volver a sus refugios, y los personajes que observamos, excitados por la búsqueda del almuerzo, brincan y dan volatines sin ton ni son, aunque en seguida, sin cesar en el guirigay, retoman la andadura que ni ellos saben adónde los conduce.

Una forma más de comenzar, igualmente descriptiva.
Descripción, pero no del paisaje sino del ambiente, aderezado en este caso con cierta dosis de fantasía.

Yo nací en el centro del mundo, aquel lugar único en donde se cruzaban dos importantes caminos. Las gentes transitaban apresuradas por ellos, pues los tiempos iniciales de mi infancia se caracterizaron por lo difícil, rodeados como estábamos por emboscadas partidas de malhechores que venían del sur, pero en nuestra ciudad amurallada todos se detenían puesto que era una plaza grande y capaz, fonda de largas caravanas de animales de carga que recorrían la frontera y lugar a propósito para abrigarse de los albures y abastecerse de lo necesario antes de reanudar el largo y peligroso viaje.


Y así sigue y sigue...
El libro en cuestión es este:




que se puede ver aquí: https://www.amazon.es/dp/B07YN4GNNL


Los grandes aficionados a la cocina pueden mirar en ESTE SITIO.
Los amantes de las fotos pueden hacerlo AQUÍ (en donde hay paisajes que casi nadie ha visto)...

y si te quedas con ganas, AQUÍ hay más.

martes, 18 de agosto de 2020

Esta sí que es gorda

 Desde hoy, 18 de este mes de agosto, martes, hasta el sábado 22, ambos inclusive, se podrá descargar (gratis, por supuesto, y en el enlace que sigue) uno de mis libros. Esta vez es el que se llama Viaje a la Luna,

 https://www.amazon.es/dp/B08F7WXC2V

 en el que se cuenta cómo la humanidad consiguió llegar a nuestro satélite.

 El que pueda que la baje, aunque no le interese, porque sube el contador en Amazon y la ve más gente.

 ¿Y de qué va?

Hay quien cree que este es un viaje fácil (como Yoni, o Johnnie, uno de los personajes), pues basta con apuntar con el cohete…, mientras que otros piensan lo contrario, como Laura, o Andrés, o John John, o Caridad Palacios, o María Inés (cubana a la que echaron de su tierra)…

¿Y por qué piensan esto? Muy sencillo: porque son los responsables de llevar a buen puerto la filmación de una película que retrate semejante aventura, semejante proeza (la Luna está muy lejos), y contándola desde el principio, hace unos sesenta millones de años, que es cuando se puso en marcha la maquinaria que ha acabado por llevarnos hasta ella.

Aquí (en la película, en la novela) aparecen los dinosaurios extinguiéndose, los australopitecos cazando y muriendo en el bosque, los hombres de las cavernas contemplando el blanco fanal del cielo, la humanidad escindida en ricos y pobres…, tantas fueron las cláusulas que hubo que resolver para finalizar el viaje.

Y por cierto: este libro, ¿es un libro o es una película? Las dos cosas.

Pero al final, no teman ustedes, al final conseguimos llegar a la Luna.

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 Los grandes aficionados a la cocina pueden mirar en ESTE SITIO.

 Y los amantes de las fotos pueden hacerlo AQUÍ (en donde hay paisajes que casi nadie ha visto), y AQUÍ (en donde hay más).

 Podría seguir, pero os dejo CON ESTO.